Ep. 1 El fuego del ser - Charquicán: El banquete del retorno al SER
Charquicán: El banquete del retorno al SER
"Bienvenidos, caminantes. A los que sienten que todavía caminan entre sueños, a los que buscan una respuesta en lo externo, a los que tienen hambre pero no saben de qué... hoy los invito a la cocina de consciencia. No vamos a hacer sólo un guiso; vamos a recordar quiénes somos a través del Charquicán."
1. La raíz: El viajero y la resistencia
"Antes de ser un plato en una mesa de Chile, el Charquicán fue el combustible de los antiguos. Viene de la unión del quechua y el mapudungún: Charqui (carne seca) y Kankan (asado o guiso). Era la comida de los viajeros, de los que cruzaban los Andes, de los que sobrevivían al frío con lo mínimo."
Te invito a reflexionar: ¿Qué estás cargando en tu mochila que ya está 'seco' y 'duro', pero que todavía te da la fuerza para seguir caminando? ¿Es un recuerdo? ¿Es un dolor? ¿Cómo lo estás nutriendo hoy?
2. El zapallo y la papa: La danza de los opuestos
"En la olla, el zapallo es la dulzura, es lo blando, es la entrega. La papa es la estructura, el peso, la tierra que nos sostiene. Al principio, en la olla, están separados. Cada uno en su cubo, en su ego, diciendo: 'Yo soy una papa' o 'Yo soy un zapallo'."
Filosofía de la olla: "Vivir de forma inconsciente es creer que somos esos cubos rígidos, aislados del resto. Pero cuando el agua empieza a hervir —cuando la vida nos pone 'al fuego'— esas paredes se ablandan. La inconsciencia es resistirse al calor; la alquimia es dejar que el fuego nos vuelva uno solo con el caldo."
Te invito a reflexionar: ¿A qué te estás resistiendo hoy por miedo a perder tu forma? ¿Qué pasaría si te permitieras 'derretirte' un poco para mezclarte con la vida?
3. El ritual del machacado (La transmutación)
"Miren este momento... tomamos el tenedor y empezamos a presionar. No es un acto de violencia, es un acto de comunión. En el Charquicán, la papa no deja de ser papa, pero ahora está bañada en el color del zapallo. Eso es el despertar: darte cuenta de que tu historia personal no desaparece, pero ahora está iluminada por una consciencia superior."
Reflexión: "Si dejamos el plato como un puré perfecto, matamos la experiencia. Necesitamos los trozos, la textura. La vida despierta no es plana ni perfecta; es una mezcla rica donde todavía se siente el sabor de lo que fuimos, pero con una nueva vibración."
4. La corona: El huevo y el sol interno
"Al final, ponemos ese huevo frito encima. Es el símbolo del sol, del nacimiento. Cuando rompes la yema y baña el Charquicán, estás haciendo un pacto con la abundancia. La yema es el oro líquido que sólo aparece cuando te atreves a romper tu propia cáscara."
Te invito a reflexionar: Si hoy tuvieras que romper la cáscara que protege tu corazón, ¿qué color tendría la luz que saldría de adentro?
5. El alimento que despierta
"Hermana, hermano... comer de forma consciente es entender que este zapallo se ha transformado para que tu espíritu se alimente. No comas para llenar el estómago; come para honrar el sacrificio de la tierra y para recordar que tú también eres tierra, sol y viento."
"Que este Charquicán no se quede en tu plato, sino que se convierta en la energía que necesitas para despertar mañana con una pregunta nueva: ¿Qué parte de mí voy a integrar hoy?"
Continuemos este viaje, profundizando en aquello que no se ve a simple vista, pero que es lo que realmente le da el "alma" al guiso y a nuestra existencia:
6. El sofrito: El trabajo invisible del alma
"Antes de que la papa y el zapallo se abracen, hay un paso que sucede en silencio, casi en lo oculto: el sofrito. La cebolla y el ajo se doran lentamente. No los verás al final, se habrán vuelto transparentes, pero si no están, el plato no tiene alma."
Filosofía de lo invisible: "Ser inconsciente es creer que solo lo que brilla o lo que se ve es importante. Pero el despertar nos enseña que lo más valioso es lo que hacemos cuando nadie nos mira: nuestras intenciones silenciosas, el perdón que otorgamos en privado, la paz que cultivamos en el caos de la cocina de la vida."
Te invito a reflexionar: ¿Qué estás 'cocinando' hoy en el silencio de tu mente? ¿Es un sofrito de gratitud o es un pensamiento amargo que está contaminando todo tu guiso?
7. El ají de color: El linaje y la pasión
"El Charquicán chileno tiene ese color rojizo, cálido, que le da el ají de color. Es la sangre de la tierra. Históricamente, este plato es el abrazo entre el habitante de la cordillera y el que cultiva el valle. Es la integración de lo que fuimos (nuestros ancestros) con lo que estamos creando hoy."
La reflexión del linaje: "Muchos caminamos por el mundo cargando historias familiares de dolor como si fueran piedras. Pero cuando despertamos, nos damos cuenta de que esas historias son el 'ají' que le da sabor y fuerza a nuestro presente. Sin ese pasado, no tendrías esta profundidad."
Te invito a reflexionar: ¿Estás usando tu historia familiar para darte sabor y sabiduría, o la estás usando para quemarte por dentro con el resentimiento?
8. El caldo: La fe en lo que fluye
"Hay un momento en que el agua cubre los vegetales. Si pones mucha, se vuelve sopa; si pones poca, se quema el fondo. Se requiere equilibrio. En la vida, el agua es nuestra emoción y nuestra fe."
Vivir en la confianza: "Ser inconsciente es vivir con el miedo constante de que 'el agua se va a secar' o de que 'nos vamos a ahogar'. El alma despierta sabe que el universo siempre provee el caldo exacto para que nuestra cocción sea perfecta. Ni un mililitro más, ni un mililitro menos."
Te invito a reflexionar: ¿En qué área de tu vida estás tratando de controlar el nivel del agua, en lugar de confiar en que la vida sabe exactamente cuánto calor y cuánto líquido necesitas para ablandar tu corazón?
9. El "recalentado": La sabiduría del tiempo
"Todo chileno sabe que el Charquicán es mejor al día siguiente. ¿Por qué? Porque los sabores han tenido tiempo de conocerse, de conversar, de hacerse amigos íntimos."
La paciencia del alma: "Vivimos en una era de inconsciencia inmediata. Queremos el despertar 'para ayer', queremos el éxito del negocio hoy mismo, queremos sanar en un minuto. Pero la consciencia, como el buen Charquicán, necesita reposo. A veces, el mayor acto de evolución es simplemente esperar y dejar que los procesos se asienten."
Te invito a reflexionar: ¿Qué proceso en tu vida hoy te está pidiendo paciencia? ¿Puedes permitirte 'reposar' y confiar en que mañana serás una versión más sabrosa y completa de ti misma?
10. La mesa compartida: El retorno a la unidad
"Finalmente, el Charquicán se sirve al centro. No es un plato de alta alcurnia para ser comido en soledad; es un plato de familia, de comunidad, de posada en el camino. Es el recordatorio de que nadie despierta solo."
"Despertar es darnos cuenta de que todos estamos sentados a la misma mesa, comiendo de la misma olla de la existencia. Si tú sanas, el caldo de todos se vuelve más dulce. Si tú despiertas, el aroma de tu consciencia alimenta a los que todavía están dormidos a tu alrededor."
11. El humo y el vapor: El aliento del espíritu
"Observen el vapor que sale de la olla. No tiene forma, no lo puedes atrapar con las manos, pero es lo que te avisa que la vida está sucediendo. En el despertar de consciencia, ese vapor es nuestra presencia. Es esa parte de nosotros que no es sólida, que no es el cuerpo, pero que llega a los demás antes que nuestras palabras."
La sutileza del ser: "Ser inconsciente es creer que sólo existimos donde llega nuestra piel. Pero cuando despiertas, te das cuenta de que eres como ese aroma: tu energía entra en las habitaciones antes que tú, abraza a tus seres queridos y bendice tu comida antes de que la prueben."
Te invito a reflexionar: ¿Qué perfume está emanando de tu alma hoy? ¿Es un aroma de paz que invita a los demás a acercarse, o es un vapor cargado de ansiedad que hace que los otros cierren sus ventanas?
12. La sal: La sabiduría del "basta"
"Llega el momento de salar. Un grano de menos y el plato queda insípido; un grano de más y se vuelve incomible. La sal no es el ingrediente principal, pero es el que le da sentido a todos los demás. En la existencia, la sal es nuestro discernimiento."
El equilibrio sagrado: "Muchos caminamos por la vida 'sobre-salados' de información, de cursos, de ruido externo, o totalmente 'insípidos' por miedo a brillar. El despertar es encontrar tu medida exacta. Es saber decir 'basta' a lo que no te nutre y 'sí' a tu propia esencia."
Te invito a reflexionar: Si hoy fueras el cocinero de tu propia paz, ¿te falta una pizca de confianza o te sobra un puñado de control?
13. La olla: El útero de la creación
"Hablemos de la olla. Puede ser de barro, de acero o de hierro. Es el contenedor, el espacio sagrado donde ocurre el milagro. Sin la olla, los ingredientes se dispersarían. En tu vida, esa olla es tu cuerpo, es tu casa.
El vacío creador: "A veces nos obsesionamos con lo que hay dentro de la olla, pero nos olvidamos de que lo más importante de la olla es el vacío que ofrece para que algo nuevo ocurra. Para que la consciencia despierte, necesitamos crear espacio. Si estamos llenos de certezas, no hay lugar para la sabiduría."
Te invito a reflexionar: ¿Qué estás dispuest@ a vaciar hoy de tu mente para que el universo pueda llenarte con algo nuevo y fresco?
14. El comensal: El observador silencioso
"Finalmente, después de cocinar, alguien tiene que comer. Existe el que cocina y el que degusta. Pero desde la consciencia más alta, el que cocina, el que come y el plato mismo son la misma cosa."
La disolución del sujeto: "Aquí llegamos al corazón del misterio. Creemos que somos nosotros quienes 'hacemos' que las cosas pasen. Pero en el despertar, nos damos cuenta de que somos el canal. El Charquicán se cocina a través de nosotros, la vida se vive a través de nosotros. Somos el Gran Observador viendo cómo el universo se experimenta a sí mismo en un bocado de zapallo y papa."
Pregunta de consciencia: Si pudieras dar un paso atrás y observar tu vida como si fuera un invitado sentado a tu mesa... ¿estarías orgulloso de la calidez con la que te estás recibiendo a ti mismo?
"Almas bellas, antes de irnos, pongan sus manos sobre su corazón y visualicen esa gran olla que es su vida. No importa si hoy se sienten como una papa dura o un zapallo que se está deshaciendo. Todo es parte de la receta sublime."
"Vayan a sus cocinas, ya sean físicas o espirituales, y pónganle amor a lo que están mezclando. Porque al final del día, el Universo no nos preguntará cuántos títulos tuvimos o cuánto dinero acumulamos, sino: ¿Qué sabor dejaste en la vida de los demás?"
La sesión de cocina del alma ha terminado, pero la digestión de la consciencia apenas comienza. Vayan ahora y miren su realidad no como una carga, sino como ese Charquicán sagrado que ustedes mismos están creando.
Que la bendición de la tierra, la pasión del fuego y la claridad de su alma los acompañen en cada bocado de su existencia.
Gracias por ser, por estar y por despertar conmigo. ¡Hasta nuestro próximo encuentro en el fuego del ser!


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