Cuando digo no, me siento culpable.

14:31 Patricia Mora 0 Comments



SMITH, Manuel.
Cuando digo no, me siento culpable.
2a. Ed., De bolsillo.
México 2006
399 p.

Tanto en nuestra vida profesional como en la social o familiar, todos nosotros tenemos constante necesidad de relacionarnos con otras personas. Unas relaciones que a veces se convierten en una tortura: cuando sentimos que manipulan nuestra voluntad para plegarla a sus proyectos...y aún sabiéndolo, somos incapaces de negarnos.

A partir de técnicas conductistas, Cuando digo no, me siento culpable ofrece un método fácil y de excelentes resultados para afirmar los propios derechos y aspiraciones sin necesidad de manipular los ajenos, y sin tener las frustrantes reacciones defensivas que, a veces con incomodidad, experimentamos.

Este libro proporciona herramientas útiles para relacionarte asertivamente es decir sin tener un compotamiento pasivo ó agresivo ante las manipulaciones de otras personas, en lo particular me ha costado trabajo decir NO a las personas que aprecio ó quiero, algunas veces terminó sitiendome culpable o ansiosa por no poder manejar la situación y termino por huir para sobrevivir de tan estresante presión emocional. Gracias a mi inteligencia emocional tengo la capacidad para solucionar problemas, lo que ha provocado que algunas que personas a las cuales he logrado apreciar abuse de mi condición de solucionadora, de pronto ya estoy siendo responsable de la vida de otra persona agresiva pasiva que succiona mi energía vital y termino por huir de la situación, sin embargo la responsabilidad es mía por no saber decir NO. Afortunadamente existe un modo de comunicación asertivo para defender mis intereses sin ofender a las personas que quiero. Es curioso pero fuera de mi círculo afectivo me es muy fácil decir NO, por ejemplo: vendedores, servicios no deseados, citas no deseadas, etc.

A continuación algunos puntos que me impresionaron:

Comunicarnos verbalmente unos con otros y resolver nuestros problemas de manera asertiva en lugar de luchar o huir es la parte de nuestra herencia evolutiva que nos ha sido legada por nuestros primeros antepasados humanos. En suma, si bien tenemos la capacidad hereditaria de luchar o huir para sobrevivir, no estamos obligados por nuestros instintos a hacer ninguna de esas dos cosas. Al contrario, se nos ofrece la opción, propia del ser humano, de hablar con los demás y de resolver de ese modo lo que nos preocupa.

Si digo "sí", ¿Por qué será que siempre me encuentro con esos compromisos? ¿Seré un cobarde? ¿O es ese el precio que debo pagar para convivir con los demás?. Estas preguntas interiores acerca de nuestra manera de reaccionar son suscitadas por un conflicto externo entre nosostros mismos y otra persona. Nosotros queremos hacer algo, y nuestro amigo, vecino o pariente da por supuesto, espera y desea que hagamos otra cosa, y hasta llega a apelar a la manipulación para inducirnos o satisfacer su deseo o su esperanza.

Como resultado de esta clase de interacciones manipulativas con otras personas, lo más probable es que terminemos por sentirnos frustrados, irritados y ansiosos, pese a todos nuestros esfuerzos por evitar esos sentimientos. A falta de una salida apropiada, madura y asertiva, esos sentimientos pueden expresarse a través de una lucha verbal o de una huida.

Como primer paso en el proceso de llegar a mostrarnos asertivos, debemos darnos cuenta de que NADIE PUEDE MANIPULAR NUESTRAS EMOCIONES O NUESTRO COMPORTAMIENTO SI NOSOTROS NO LO PERMITIMOS.

DERECHOS ASERTIVOS:

  • Derecho asertivo I: Tenemos derecho a juzgar nuestro propio comportamiento, nuestros pensamientos y nuestras emociones, y a tomar la responsabilidad de su iniciación y sus consecuencias.

El derecho a ser nuestro propio juez decisivo es el derecho asertivo primario que impide a los demás que nos manipulen.

No podemos asumir la responsabilidad de otra persona para su felicidad, ni podemos traspasar automáticamente la responsabilidad de nuestra felicidad a otra persona.

  • Derecho asertivo II: Tenemos derecho a no dar razones o excusas para justificar nuestro comportamiento.

El derecho a no dar explicaciones acerca de nuestras acciones se desprende de nuestro derecho asertivo a ser jueces decisivos de cuanto somos y hacemos. Si somos nuestros propios jueces, no tenemos por qué explicar nuestro comportamiento a los demás para que estos decidan si es acertado o erróneo, correcto o incorrecto, cualquiera que sea la etiqueta que pretendan pegarle.

  • Derecho asertivo III: Tenemos derecho a juzgar si nos incumbe la responsabilidad de encontrar soluciones para los problemas de otras personas.

Cada uno de nosotros es responsable, a fin de cuentas, de su propio bienestar psicológico, de su felicidad y de su éxito en la vida. Por más que podamos desear el bien para otros, de hecho no está en nuestras manos crear estabilidad mental, bienestar o felicidad para los demás.

Nuestras acciones pueden haber sido la causa directa o indirecta de sus problemas y, sin embargo, los demás tienen la responsabilidad única de resolver sus propios problemas, cualquiera que haya sido su causa. Si no reconocemos nuestro derecho asertivo a optar por ser responsables únicamente de nosotros mismos, los demás podrán manipularnos, y lo harán, y nos obligarán a hacer lo que ellos quieran, preséntandonos sus propios problemas como si fuesen nuestros.

  • Derecho asertivo IV: Tenemos derecho a cambiar de parecer.

  • Derecho asertivo V: Tenemos derecho a cometer errores... y a ser responsables de ellos.

  • Derecho asertivo VI: Tenemos derecho a decir: "no lo sé"
  • Derecho asertivo VII: Tenemos derecho a ser independientes de la buena voluntad de los demás antes de enfretarnos con ellos.

A muchos de nosotros nos resulta, al parecer difícil responder simplemente con un "no" a una petición e incluso a una invitación. En cierto modo, damos por supuesto- conscientemente o no- que, o bien que es imposible mantener una relación sin un ciento de acuerdo mutuo.

No podemos vivir en el terror de herir los sentimientos ajenos.

  • Derecho asertivo VIII: Tenemos derecho a tomar decisiones ajenas a la lógica.
  • Derecho asertivo IX: Tenemos derecho a decir. "no lo entiendo"

Miembros de nuestra familia, colegas de trabajo, compañeros de habitación, etc., que alimentan esta creencia pueden tratar de manipularnos e inducirnos a modificar nuestro comportamiento con ellos mediante miradas y silencios con los que expresen sus sentimientos heridos o de irritación. Tales intentos manipulativos suelen seguir un conflicto entre nosotros y la parte "ofendida", en el que hemos hecho algo que no ha gustado a la otra persona. En lugar de afirmarse verbalmente, de manera asertiva, en un intento de conseguir al menos una parte de lo que desean mediante un compromiso, tales personas formulan por nosostros un juicio según el cual: 1) hemos obrado "mal", 2) "deberíamos" comprender intuitivamente que están disgustadas con nosotras, 3) "deberíamos" comprender automáticamente qué clase de conducta les disgusta, y 4) "deberíamos" cambiar de conducta para no herirlas ni irritarlas. Si dejamos que la otra persona juzgue por nosotros que "debemos" comprender automáticamente qué es lo que le disgusta, probablemente modificaremos nuestro comportamiento a su gusto y haremos además otras cosas para aliviar su sentimiento de disgusto o de irritación contra nosotros.

  • Derecho asertivo X: Tenemos derecho a decir: "No me importa"

Tenemos derecho a decir que no nos importa, que no nos interesa ser perfectos según la definición de nadie, incluida la propia, puesto que la perfección de un hombre determinado es probable que sea la perversión de otro.


Gran libro, guía de vida, digno de practicarlo en nuestra vida cotidiana para tener relaciones sanas y libre de incertidumbres en una comunicación pobre con un mínimo porcentaje de crecimiento potencial. Recomiendo este gran libro en el cual se manejan técnicas muy sencillas y de alto impacto para una comunicación asertiva, ¡Es excelente! Sin duda uno de mis favoritos.





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