Los cuatro acuerdos.

9:08 Patricia Mora 0 Comments


RUIZ, Miguel
Los cuatro acuerdos.
13a Ed., Urano.
España 1998
153 p.

Los cuatro acuerdos es un libro que tenía abandonado, cuando lo compré por recomendación de una gran amiga, no le dí la importancia que merecía en ese momento; sin embargo ahora que lo retomé, me pareció¡Excelente! Una filosofía condensada, bien definida, útil y necesaria.

Muchas veces, se tiene la idea erronéa de que hay actitudes que no se pueden cambiar, las razones son muchas: así fui educado, no se puede cambiar, así nací, así soy, así seré, etc. Sin embargo son ideas obsoletas de las que te aferras a tenerlas vigentes, cuando las circunstancias son otras. Me da gusto saber que en mi corta vida he cambiado actitudes que no me favorecían sin embargo, sigo en el proceso de transformación y aún existen patrones ó bien acuerdos que quiero cambiar. A esta vida no se viene a sufrir, ¡Es vida! ¡Es mi vida! ¡Mía, sólo mía! ¿Por qué no vivirla lo mejor posible? Eliminando cada uno de los miedos que tengo bien identificados, para poder ser libre.

Los cuatro acuerdos son:

SÉ IMPECABLE CON TUS PALABRAS.
NO TE TOMES NADA PERSONALMENTE.
NO HAGAS SUPOSICIONES.
HAZ SIEMPRE LO MÁXIMO QUE PUEDAS.

A continuación pongo lo que más me gustó del libro:

Es fácil vivir con los ojos cerrados, interpretanto mal todo lo que se ve... JHON LENNON.

La atención es la capacidad que tenemos de discernir y centrarnos en aquello que queremos percibir. Percibimos millones de cosas simultáneamente, pero utilizamos nuestra atención para retener en el primer plano de nuestra mente lo que nos interesa.

La única forma de almacenar información es por acuerdo.

Cualquier cosa que ponga en tela de juicio lo que creemos nos hace sentir inseguros. Por este motivo, necesitamos una gran valentía para desafiar nuestras propias creencias; porque, aunque sepamos que no las escogimos, también es cierto que las aceptamos. El acuerdo es tan fuerte, que incluso cuando sabemos que el concepto es erróneo, sentimos la culpa, el reproche y la vergüenza que aparecen cuando actuamos en contra de esas reglas.

La verdadera justicia consiste en pagar sólo una vez por cada error. Lo que es verdaderamente injusto es pagar varias veces por el mismo error. ¿Cuántas veces pagamos por un mismo error? La respuesta es: miles de veces. El ser humano es el único animal sobre la tierra que paga miles de veces por el mismo error.

Los acuerdos más importantes son lo que has hecho contigo mismo.

Los acuerdos que surgen del miedo requieren un gran gasto de energía, pero los que surgen del amor nos ayudan a conservar nuestra energía e incluso a aumentarla.

PRIMER ACUERDO: Sé impecable con tus palabras

Las palabras son la herramienta más poderosa que tienes como ser humano, el instrumento de la magia. Pero son como una espada de doble filo: pueden crear el sueño más bello o destruir todo lo que te rodea.

Palabra <>. Significa: sin pecado. <> proviene del latín pecatus, que quiere decir <>. El im significa <>, de modo que <> quiere decir sin pecado.

Un pecado es cualquier cosa que haces y que va contra ti. Todo lo que sientas, creas o digas que vaya contra ti es un pecado. Vas contra ti cuando te juzgas y te culpas por cualquier cosa. No pecar es hacer exactamente lo contrario. Ser impecable es no ir contra ti mismo. Cuando eres impecable, asumes la responsabilidad de tus actos, pero sin juzgarte ni culparte. Ser impecable con tus palabras es no utilizarlas contra ti mismo. Ser impecable con tus palabras significa utilizar tu energía correctamente, en la dirección de la verdad y del amor por ti mismo. Si llegas a un acuerdo contigo para ser impecable con tus palabras, eso bastará para que la verdad se manifieste a través de ti y limpie todo el veneno emocional que hay en tu interior.

Imagínate lo que es posible crear sólo con la impecabilidad de las palabras. Trascenderás el sueño del miedo y llevarás una vida diferente. Podrás vivir en el cielo en medio de miles de personas que viven en el infierno, porque serás inmune a él.

SEGUNDO ACUERDO: No te tomes nada personalmente.

No te tomes nada personalmente porque, si lo haces, te expones a sufrir por nada. Los seres humanos somos adictos al sufrimiento en diferentes niveles y distintos grados; nos apoyamos los unos a los otros para mantener esta adicción. Hemos acordado ayudarnos mutuamente a sufrir. Si tienes la necesidad de que te maltraten, será fácil que los demás lo hagan. Del mismo modo, si estás con personas que necesitan sufrir, algo en ti hará que las maltrates.

Si alguien no te trata con amor ni respeto, que se aleje de ti es un regalo.

Cuando te acostumbras a no tomarte nada personalmente, no necesitarás depositar tu confianza en lo que hagan o digan los demás. Bastará con que confíes en ti mismo para elegir con responsabilidad. Nunca eres responsable de los actos de los demás; sólo eres responsable de ti mismo. Cuando comprendas esto, de verdad, y te niegues a tomarte las cosas personalmente, será muy difícil que los comentarios insensibles o los actos negligentes de los demás te hieran.

Si mantienes este acuerdo, viajarás por todo el mundo con el corazón abierto por completo y nadie te herirá. Dirás:<>, sin miedo a que te rechacen o te ridiculicen. Pedirás lo que necesites. Dirás sí o dirás no- lo que tú decidas- sin culparte ni juzgarte. Siempre puedes seguir a tu corazón. Si lo haces, aunque estés en medio del infierno, experimentarás felicidad y paz interior. Permanecerás en tu estado de dicha y el infierno no te afectará en absoluto.

TERCER ACUERDO: No hagas suposiciones.

Tendemos a hacer suposiciones sobre todo. El problema es que, al hacerlo, creemos, que lo que suponemos es cierto. Juraríamos que es real. Hacemos suposiciones sobre lo que los demás hacen o piensan-nos lo tomamos personalmente-, y después, los culpamos y reaccionamos enviando veneno emocional con nuestras palabras.

Hacemos una suposición, comprendemos las cosas mal, nos lo tomamos personalmente y acabamos haciendo un gran drama de nada.

Toda la tristeza y los dramas que has experimentado tenían sus raíces en las suposiciones que hiciste y en las cosas que te tomaste personalmente.

El funcionamiento de la mente humana es muy interesante. Necesitamos justificarlo, explicarlo y comprenderlo todo para sentirnos seguros. Tenemos millones de preguntas que precisan respuesta porque hay muchas cosas que la mente racional es incapaz de explicar. No importa si la respuesta es correcta o no; por sí sola, bastará para que nos sintamos seguros. Esta es la razón por la cual hacemos suposiciones.

Si los demás nos dicen algo, hacemos suposiciones, y si no nos dicen nada, también las hacemos para satisfacer nuestra necesidad de saber y reemplazar la necesidad de comunicarnos. Incluso si oímos algo y no lo entendemos, hacemos suposiciones sobre lo que significa, y después, creemos en ellas. Hacemos todo tipo de suposiciones porque no tenemos el valor de preguntar.

La manera de evitar las suposiciones es preguntar. Asegúrate de que las cosas te queden claras. Si no comprendes alguna, ten el valor de preguntar hasta clarificarlo todo lo posible, e incluso entonces, no supongas que lo sabes todo sobre esa situación en particular. Una vez escuches la respuesta, no tendrás que hacer suposiciones porque sabrás la verdad.

CUARTO ACUERDO: Haz siempre lo máximo que puedas.

Bajo cualquier circunstancia, haz siempre lo máximo que puedas, ni más ni menos.

Independientemente del resultado, sigue haciendo siempre lo máximo que puedas, ni más ni menos. Si intentas esforzarte demasiado para hacer más de lo que puedes, gastarás más energía de la necesaria, y al final tu rendimiento no será suficiente. Cuando te excedes, agotas tu cuerpo y vas contra ti, y por consiguiente te resulta más difícil alcanzar tus objetivos. Por otro lado, si haces menos de lo que puedes hacer, te sometes a ti mismo a frustraciones, juicios, culpas y reproches.

Limítate a hacer lo máximo que puedas, en cualquier circunstancia de tu vida.


Uno de los conceptos que me gustó fue el del perdón:

En primer lugar, necesitamos saber la verdad para curar las heridas emocionales por completo: debemos abrirlas y extraer el veneno ¿Cómo lo podemos hacer? Hemos de perdonar a los que creemos que se han portado mal con nosotros, no porque se lo merezcan, sino porque sentimos tanto amor por nosotros mismos que no queremos continuar pagando por esas injusticias.

Así empezamos a ser libres los seres humanos. Sabrás que has perdonado a alguien cuando lo veas y ya no sientas ninguna reacción emocional.

Espero te sirva este mini resumen para motivarte a leer este libro, la filosofía es muy interesante y deseable de poner en practica.

¡Disfruta de tu lectura!

¡Saludos!

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